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Deco: Escoger el sofá perfecto

Escoger el sofá perfecto

Ha llegado la hora de cambiar de sofá, pero la compra de este nuevo mueble me resulta una experiencia totalmente estresante, y estoy retrasando el momento todo lo que puedo.

De alguna manera que no llego a entender siempre eligiendo mal y termino con un sofá equivocado.

Deco: Escoger el sofá perfecto

Es una pieza no precisamente barata que se supone que es una inversión y nos durará mucho, mucho tiempo, pero hay que saber elegir bien ciertos factores clave como el tipo de tela, el color, el estilo y los materiales, que son los que al final determinarán la duración y la calidad del mismo.

Como os digo, siempre he tomado la decisión equivocada en cuestión de sofás y no he sabido elegir con acierto estos factores. He de decir que no vivo sola, me acompañan tres gatos y elegir correctamente un sofá con estos tres trastos no es nada sencillo. Pero al final voy aprendiendo de mis errores y mejorando en mis decisiones.

Por ese motivo os puedo recomendar lo que debéis evitar cuando vayáis a comprar este mueble tan importante de la casa.

Sofá verde de pana de una tienda local: Un error de novatos, lo sé. Fue el primer sofá que compre y no tenia ni idea de decoración, ni de materiales, ni de nada, simplemente cogí el que me dieron.

Moraleja: No se os ocurra comprar un sofá de color oscuro cuando tienes tres gatos en casa. La pana, además de ser áspera, atrae todo tipo de pelusas y pelos de animales hacia ella y resulta muy difícil limpiarla, por no decir que hay que hacerlo constantemente si quieres que este limpio.

Es una tela barata pero no es nada suave y gustosa. No apetece nada echarse una siesta en el sofá.

Duró 5 años y me parecieron interminables.

Sofá lavanda de Ikea: Esta vez me fui al lado completamente opuesto, un sofá con respaldos mullidos, suaves y grandes, una funda acogedora que se puede quitar para lavarla. En definitiva, luz y color.

Moraleja: Sofá bonito 0-pelo de gato 1. Esto no fue todo el problema, los cojines mullidos se deformaron con el uso y ya no se estaba tan cómodo.

Los gatos empezaron a arañar los brazos y la tela se rasgo sin ninguna resistencia. Los muelles también sufrieron lo suyo y el desgaste se sintió.

El color es otra de las cosas que cambio, no importa cuantas veces lavara las fundas, había manchas que no salían con nada. En un último intento de conservarlo, trate de teñir todo el sofá de blanco. Cuando termine entera teñida y sin una funda de reemplazo, le dije adiós al sofá y hasta nunca.

Duró 6 años.

Sofá verde de MCM: Una vez curtida en experiencia decidí gastarme más dinero en un buen sofá para encontrar los materiales de mejor calidad. Así que decidí adquirir un sofá moderno de más calidad, pero la misma forma.

Ante la duda, recurre a marcas reconocidas: Minotti o Giorgetti.

La forma es la correcta, el hueco que tengo es el mismo y encaja a la perfección, pero la tela fue un error otra vez. Se mancho en una zona y al limpiarlo se quedo un cerco, pensé que cuando secara se igualaría el color, pero no lo ha hecho. Si trato de limpiar cualquier zona del sofá se crea un cerco más claro. Tengo que lavar toda la funda del sofá y secarla al aire para que se quede uniforme. Incluso usando productos de limpieza profesionales queda mancha.

Los arañazos del gato también son un problema, le llevo mucho más tiempo que con el anterior, pero al final consiguió romperlo.

Me ha durado 5 años y actualmente estoy pensando en cambiarlo.

Después de una seria consideración, por fin he tomado una decisión.

Se me encendió la bombilla cuando leía en un foro para conseguir un sofá duradero con gatos en casa, uno que mantenga su forma y que se mantenga limpio por lo menos durante algún tiempo solo se consigue con un sofá de cuero de color medio-oscuro.

Así que me deshice de la idea de otros materiales y por supuesto, no lo iba a escoger blanco. El sofá es como el de la foto pero en otro color más sufrido.

De color escogí un gris medio tirando a oscuro para hacer frente al desgaste y las manchas.

Como material elegí un cuero de calidad superior. Mis gatos no han tenido interés en el cuero hasta ahora (cruzo los dedos para que esto siga así).

La tela es gruesa y duradera y es capaz de resistir un deslizamiento accidental de las uñas del gato, pero ahora puedo borrarlo para que esté como nuevo.

Además el pelo del gato ya no es un problema, se limpia muy fácilmente ya que no se queda adherido al cuero. Basta con pasar un trapo y se cae todo.

En cuanto al estilo, yo quería un clásico, tipo Chester, pero no pude encontrar nada que mereciera la pena en un rango de precio razonable. Tampoco es que pegase mucho en el estilo moderno de mi sala de estar y un gran sofá de biblioteca no quedaría bien, así que me decante por un estilo más actual.

Cuando vi el sofá pensé, parece que es bastante incómodo, me senté para probarlo y alucinaba. Nada más lejos de la realidad, era super comodísimo. En este punto empecé a pensar en este sofá seriamente. La espuma es de látex natural que mantiene su forma (o eso espero) y los cojines son más suaves y maleables, y siempre se pueden volver a rellenarlos si es necesario.

El precio fue lo que me convenció definitivamente. ¡Estaba de rebajas! Así que me compre el sofá. No llegará hasta dentro de un par de semanas, pero estoy bastante contenta en general.

Ahora solo espero que el sofá numero 4 no se sume a la lista de sofás que no me duran.

Solo el tiempo lo dirá.